He tenido algunos
años de pausa creativa. Este blog y su último post son muestra viva de ello. Lo
dejé todo a un lado por no encontrar sentido al escribir y no tenía ni un
objetivo o un fin concreto. En aquel año tenía ganas de trascender, de ser
leído y comentado frecuentemente por mis amigos y lectores fugaces, pero no
recibía el feedback esperado.
Creo que en aquel
entonces extravié el sentido de lo que hacía. Al principio lo hice para mi
mismo, como una especie de catarsis o comunión con el montón de ideas que me
fluyen siempre por la cabeza, pero luego convertí el asunto en algo para los
demás, para que fuese leído y reconocido por otros, y eso, por supuesto, no
pasó. Los blogs están en su mayoría llenos de cosas bastante personales de sus
autores, repletos de artículos de opinión, no aptos para todos los públicos.
Pero no lo entendí por aquellos tiempos.
En el tramite de
estos años me he vuelto padre; tema que podría haber generado un montón de
posts de amor paternal; hice un viaje maravilloso a la Patagonia Argentina y al
Fin del Mundo cerca del polo sur; me compre mi apartamento y me mudé de mi
ciudad, alejándome de mis padres y toda familia cercana; me volví
definitivamente un Ateo confeso; y muchas otras cosas más de las que no me
acuerdo. En resumen, tuve mucho material para explotar, contar, relatar, y
sobre el cual escribir pero, por mi depresión creativa, lo he dejado todo en el
tintero. Lamentable.
En el tramite de
estos años me he vuelto padre; tema que podría haber generado un montón de
posts de amor paternal; hice un viaje maravilloso a la Patagonia Argentina y al
Fin del Mundo cerca del polo sur; me compre mi apartamento y me mudé de mi
ciudad, alejándome de mis padres y toda familia cercana; me volví
definitivamente un Ateo confeso; y muchas otras cosas más de las que no me
acuerdo. En resumen, tuve mucho material para explotar, contar, relatar, y
sobre el cual escribir pero, por mi depresión creativa, lo he dejado todo en el
tintero. Lamentable.
Ayer me metí en
este blog, como quien visita en el cementerio la lápida de un familiar muerto
hace años, y releí uno de mis viejos post al azar. Fue una experiencia jocosa,
simpática, y muy sentimental, el leer los pensamientos que tenía yo (o mi otro
yo) cuando era más joven. Al terminar de leer me dije a mi mismo: “si no
hubiese escrito esto, se habría perdido en el tiempo, no habría quedado nada
para nadie, ni para mi mismo.”
Fue entonces que
decidí pasar la página y olvidarme de trascender. Ahora, necesito volver a los
orígenes y de escribir nuevamente para mí. Tomo como guía creativa la frase que
da título a este escrito: “Escriba que Algo queda”, y por supuesto que sí,
siempre queda algo. Que lo digan el montón de post que escribí desde el 2008
hasta el 2010, y se lamenten aquel montón de post que nunca vieron luz desde el
2010 hasta el presente.
Lamentablemente,
aquellos fueron pensamientos e ideas que, – tomando las bellas palabras del
monólogo final de Rutger Hauer en Blade Runner – “…se perdieron en el tiempo,
como lágrimas en la lluvia”. Ya no más.
Por lo tanto, desde
hoy, tengo el orgullo, y la meta personal de rescatar del olvido a estas
Realidades y Reflexiones que siempre han formado parte de mí.
Empecemos...

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