miércoles, 7 de noviembre de 2007

Logros Chocados

Es una costumbre tipica del ser humano el no apreciar ciertas cosas que tiene o que le suceden hasta que simplemente las pierde o ya es demasiado tarde para darle el valor merecido. Muchos (y me incluyo) alguna vez no nos hemos sentido afortunados de lo que tenemos por el hecho de estar más pendientes de las vicisitudes y problemas de la vida, dejando pasar buenos momentos, grandes victorias, o tremendos golpes de suerte. La vida nos tira de todo, pero uno se afinca en mirar lo cruel y dificil de ella.


Es por ello que creo que dios a veces nos da lo que llaman "un toque técnico". Algo así como una "bajada de nube", ya sea para que sentemos cabeza y pisemos tierra, o simplemente para que apreciemos más lo que tenemos.



Hace algunas semanitas mi vehiculo nuevesito (5 meses) fue chocado violentamente por otro vehiculo en una interseccion de mi ciudad, la noche de un viernes de aroma en la que el licor obviamente arreciaba por las calles y en la que me encontraba llevando a unos compañeros de Orfeon a sus casas después de una presentación. El suceso: Atróz, el choque: Impresionante, consecuencias: Dos carros esguañangados, una jauria de malandros a punto de destrozar lo que quedaba de los carros en la via, y un viejo reclamando que el otro carro en el choque le habia roto una porqueria de cerca de a tres lochas. Lo demás, tramites burocráticos y una gran incomodidad por las molestias generadas en una noche que debía ser a juro de parranda.



A partir de ese día, el stress se adueño de mi persona y no podía dejar de pensar en que mi carro, mi adorado carro, que tanto me costó comprar y que tanto tiempo esperé, tenía todo el frente chocado. Desde que me lo dieron pasó por muchas cosas dificiles, lo violentaron y robaron su caucho de repuesto, le quebraron el parabrisas y ahora le sucedía esto. O sea, el asunto se sentía como una injusticia divina, como un castigo de los cielos; como un rayo caido de las nubes celestiales.... jajajaja que cursi, me da risa lo que escribo. Ok bien..., me sentía terriblemente castigado por lo que pasaba y no entendía porque ese carro habia tenido tan mala suerte de acabar así. Eso sin contar con las malas noticias que llegaron después. El choque se produjo en una fecha de octubre donde los talleres ya no aceptan carros ni buscan repuestos por la cercanía de las fiestas decembrinas, por ende, mi vehiculo tenia que quedarse chocado hasta el año que viene, sin repuestos. Mis golpes de pecho no se hicieron esperar.



Tenia que entonces buscar la manera de transportarme sin la comodidad de mi hermoso compacto. La unica opcion? mi viejo carro, Dodge Dart del 73 listo para moler las calles y con algunas fallas tipicas de auto viejo. Es chistoso cómo uno se acostumbra a lo bueno, que volver a tomar las riendas de mi dodge requirió un día de práctica para manejar barcos y cosas similares. La costumbre de andar siempre en aire acondicionado, suave manejo y frenos perfectos me jugó en contra y me afectó animicamente. El Dodge era mi carro de años pero queria a mi carro nuevo como estaba.



Decidi que si debía dar un paso atras, tenia que ser bien atras, por lo cual decidí hacer el recorrido de mi trabajo, al orfeon y hasta mi casa de la misma forma como lo hacía como cuando estudiaba. Hice algo asi como una terapia de si tengo dos manzanas, una madura y una verde, y debo comerme la verde, me como primero una podrida para así disfrutar más la verde.


Entonces tomé un bus, el más paupérrimo de todos, hasta el orfeon, de ahí, tomé el bus de la universidad hasta el Seguro Social que me dejo a tres cuadras de mi hogar, teniendo que caminar bajo una lluvia gruesa que me dejó sin ganas de volver a tomar bus y caminar por el resto de mi vida. Ahora si, el Dodge Dart fue gratamente bienvenido.


Pero los dias pasaban y cada vez que veia mi carro chocado en la casa me entraba una impotencia sobre lo que pude haber hecho para evitar ese choque. No dormí bien por dias pero un evento con el Orfeon en otra ciudad me ayudo a despejar la mente, a pensar y reflexionar sobre la suerte del carro y de mi persona en ese choque.


Recuerdo que segundos despues del impacto con el otro carro, me bajé del mio, y sin siquiera revisar mi integridad física, me paré en frente de mi auto a ver anonadado y en shock el daño que había sufrido. Increiblemente me apegue tanto a lo material que me olvidé de mismo. Ni siquiera me fije que los que iban acompañandome y los del otro carro se bajaron sanos y salvos igual que yo. Tampoco me percaté que la magnitud del choque era tanta y que por pocos centímetros no se volvió una colision mortal. Tambien a los días pude ver el daño que sufrieron los dos autos y me di cuenta que el mío no se llevó la peor parte. Estaba dañado, pero era recuperable con mas facilidad que el otro. Se revelaban ante mi todas esas cosas buenas que estaban inmersas dentro de eso malo que pasó. La suerte de no haber lastimado a nadie, la suerte que mi carro no estuviera tan mal del todo, la suerte de tener otro carro que me lleva y trae a pesar de todo.Pero sobre todas las cosas, la suerte de seguir viviendo.



Ahora veo a mi carrito y miro sus daños, pero primero me veo a mi y veo que Yo no tengo daños. Que no hay nada que reparar en mi GRACIAS A DIOS, y que lo material se repone con dinero, pero la vida no puede reponerse con nada.


Antes corria con mi carro, y le daba poco valor. Antes corria con mi vida y le daba poco valor. Creo que en un solo evento Dios me ha dado la señal que necesitaba.

2 comentarios:

Cordovita Moreno dijo...

:( sorry por lo que le pasó a tu carro..la verdad es que suena super mal, que bueno que estas bien!... Oye David la verdad es que tu blog está super entretenido, espero leer tu próximo post!

Yurilís Fuentes dijo...

eso lo pensamos cuando nos pasan esas cosas frecuencia 20:1 a nosotros, es increíble, pero es que en nuestro país a nosotros los jóvenes profesionales nos cuesta tanto tener algo que a veces nos cegamos tratando de defenderlo, fíjate mi carro nuevo de paquete que esperé duarnte UN AÑO Y CUATRO DÍAS (cabe acotar) en su revisión número 4 del más allá comenzó a oler a aceite quemado, que estrés....me pregunté entonces: que carro nuevo huele a aceite??? me dije: ninguno, no es posible que me pase a mi.....bueno la incomodidad de los días perdidos en el taller (bueno nada comparado con lo tuyo), cuendo por fin tengo a mi niño rojo rojito sano y salvo(porque es rojo yare el condenado, para remate) este fin de semana viaje a Guasipati (Edo. Bolívar) para el cumpleaños de mi tía la más mayorcita de la familia (todo un reencuentro familiar) todos felices, bueno al día siguiente del parrandon, el rayón en la puerta de mi carro no era nada normal, obviamente fue a propósito, me puse tan molesta por un rato y luego hice una reflexión parecida a la tuya, y pensé más vale ese rayón en el carro y haber compartido un momento inolvidable con la familia (inclusive pensando que pudiera ser el último momento en que estemos así) que tener el carro perfecto y habérmelo perdido...así que soy de las que cree que aunque no todo lo que pasa es lo mejor, siempre aprendemos algo positivo de lo que nos pasa......