martes, 6 de noviembre de 2007

Reflexionar? Cuestion de tiempo



Un chamito de 14 años sale de su casa a jugar futbol desde las 1 pm (porque por supuesto, muchacho no es gente), y se encuentra con sus amigos en la cancha de futbol cercana a su casa. El gran partido dura casi 5 horas (más de 3 veces lo que los profesionales lo hacen), y es porque dentro de esa faena deportiva no se jugó solo uno, sino más de 4 partidos pequeños. El gran partido del que hablo se produce en la mente del chico, que cada vez que hacía un regate, una parada o un golazo, le brillaban los ojos y la emoción le invadían como si la caimanera que estaba jugando se tratase del choque entre Argentina y Brasil por la copa del mundo.


Culminado el super choque de titanes, el chico regresa a su casa, asqueroso hasta la cabeza, se quita la ropa y la lanza al tobo de ropa sucia que su madre dispuso para lavarle su "uniforme" en la noche. A bañarse, a comer, y luego a ver tele, quedandose dormido al final de la noche.


Sin pensar mucho en nada el chico ha disfrutado de ese día como nadie.


Esa actitud es muy normal verla en un jovencito de 12 a 15 años que solo piensa en darle rienda suelta a su imaginación y divertirse con ello. Pero algo que he visto en muchas personas adultas que he conocido es que aun pasan por la vida con la misma actitud de un niño que se jugó un partido de futbol y se fue a su casa. Son gentes que viven esa vida relajada de niño, como si nada en absoluto les preocupase y sin pensar en riesgos ni posibles tropiezos. Yo los llamo los "Homero Simpson" de la vida. Personas que al actuar no reflexionan sobre lo que hacen y simplemente hacen las cosas como a ver qué sale.


Reflexionar sobre lo que nos pasa y sobre lo que hacemos nos ayuda a crecer, nos permite ver los peligros, los pros y contras de nuestra forma de vivir y nos lleva por los caminos de la razón para actuar con madurez. Pero cómo aprendemos a reflexionar y realmente "observar" nuestra realidad sin solamente mirarla?. La respuesta a esa pregunta me eludió durante muchos años hasta que la obtuve de una persona muy cercana a mi.


Yo tengo un amigo que una buena parte de su vida se la pasó viviendo como ese Homero Simpson del que hablaba, haciendo un monton de cosas en la vida, desde las más normales hasta las más insolitas, y todo eso sin él comprender ni entender por qué rayos las hacía. Simplemente las hacía, e irónicamente, ese desdén por pensar y reflexionar lo hacía una persona más feliz y jovial. Tal cual como dice el dicho: "La ignoriancia es dicha" el amigo en cuestión vivió así hasta hace poco.


En un movimiento de sus decisiones no pensadas ni reflexionadas, mi amigo se fue a vivir con su novia (ahora esposa) a otra ciudad. Comenzó en ese momento su contacto con la realidad y conoció por primera vez la palabra reflexión. Al poco tiempo de vivir en pareja, mi amigo se dió cuenta que la vida pega y que lo que hacemos y nos pasa siempre tiene una razón de ser. Discutía mucho con ella y no se entendían a veces ni se soportaban. A veces sintió arrempentimiento de su decision, pero luego se retractó. Lo importante es que aprendió a reflexionar sobre su vida y sus decisiones. Hace poco nació su primer hijo de la relación con la mujer que le cambió la vida y lo convirtió en un ser humano más consciente.


Ahora ya mi amigo no es el mismo de antes. Ahora se preocupa por el futuro, reflexiona y piensa antes y después de actuar, porque ahora su hijo es su meta y objetivo. Tal vez no será tan libre y dichoso como cuando era ese Homero Simpson, pero es más maduro y está mas en contacto con su vida y su extrecha relación con el mundo. Cómo ha cambiado mi amigo.


Su historia me hizo dar cuenta de que se puede aprender a reflexionar. Que solo es cuestion de tiempo para que la vida misma nos enseñe a observar y no solo mirar, a escuchar y no solo oir. Porque es casi imposible durar mucho en este mundo viviendo sin pensar, sin entender, sin preocuparse, sin reflexionar. Aun existen personas que viven de esa forma, pero la mayoria de ellas no pasa de una sala de billar o una tasca, donde dejan sus ingresos del trabajo para luego volver a empezar su circulo de ganancia y despilfarro despreocupado y desinteresado.

2 comentarios:

Cordovita Moreno dijo...

quien era el amigo Ortega? heheheheheh esta muy bueno tu post ;)

Carlos dijo...

el amigo no es solo tambien su hermano de alma y ese soy yo buen post sigue asi