viernes, 29 de mayo de 2009

Una Nueva Batalla: El Peso

He vuelto, sí, he vuelto, desde hace muchísimo tiempo pero he vuelto, y de qué manera. Desde mi último post pasaron miles de cosas que podría relatar y reflexionar aquí pero creo que el tiempo no me dejó el chance para desahogarlas y liberarlas de mi sistema en su momento, claro, como contribución a mis estudios nunca concluidos (ni iniciados) de psicología. Además, en este momento estaría demás hablar de cosas pasadas, que aunque fueron aleccionadoras, son tiempo muerto y buche de plumas para lo bueno a malo que pasa cada día. Además yo se saldrán coladas una que otra vez en mis próximos relatos, si Dios quiere.

Por eso desde ahora, quiero darle un nuevo sentido a mis Realidades y Reflexiones buscando convertirlo en una especie de DIARIO de realidades y reflexiones. Tratar de escribir un poco más seguido sobre algunos episodios de mi absurda pero gratificante vida que, como a todos, me llena siempre de lecciones y de nueva sabiduría y formas de ver el mundo. Como quien dice: “cada día pasa algo nuevo”, aunque hagas lo mismo una y otra vez y te canses de ver a la misma gente todos los días.

Una vez dije que todos los seres humanos, si no fuéramos tan egoístas ni yoístas, estaríamos todos los días de nuestra vida en una batalla constante, infinita, contra nuestros miedos, limitaciones, defectos y etc, etc. Hay batallas de la mente, batallas del espíritu, y batallas de lo físico. Hasta este momento siempre había peleado en las dos primeras, porque siempre gocé de buena salud y lo físico no me afectaba. Pero como no se puede estar todo el tiempo en las nebulosas luchando por la inmortalidad del cangrejo, ni retando hasta el infinito los límites de la imaginación, el destino y la batalla de lo físico en mi vida eran crónica de una muerte anunciada, una lucha que en algún momento tenía que llegar.

Entonces, mi guerra, como la de todos, empezó frente al espejo. Uno se ve al espejo y resulta que siempre ve cosas nuevas. Las mujeres se ven de todo, y no me atrevo a nombrar ni una sola cosa de las que las mujeres se ven al espejo porque entonces mi esposa voltearía los ojos o aquella fémina que lea esto diría: “Ay qué estúpido, quién se cree??”, así que bueno. Pero uno el hombre, cae con la vanidad, y es sorprendente como cambia todo cuando pasan los años. Cuando uno está jovencito se mira a ver qué tan papa está, si tiene una espinilla, cómo tiene el cabello, la sonrisa, o practica la cara de galan, o la de bromista, o la de sensible (que es la más efectiva para muchos), o llegan al extremo de sacar un cinta metrica y… bueno, se dan casos. En cambio, uno, y me refiero a “uno” como aquél ser humano, hombre, como yo, de 28 años, casado desde hace 2, y que no hace ejercicio como en sus tiempos de Aquilesca Gloria, se ve algo menos allá de lo evidente e infinitamente más simple: La barriga. Esa protuberancia redonda que muchos cultivan y se pulen con orgullo, y otros la tratan como un miembro más de su familia. El vulgar núcleo de nuestro peso.

Me vi al espejo y no me cuadraban las matemáticas. Tenía, por primera vez en mi vida, barriga. Una foto reciente de mi vestido en traje de gala me hizo sentar cabeza. Lo negué por mucho tiempo pero sí, estaba gordo. Dios, no se lo que me ha pasado!.

Recuerdo que en mis tiempos (suena a viejo decrepito pero CRISTOO!!), yo jugaba futbol en las tardes, básquet por las noches y tomaba ron por demás sin recibir más castigo que un físico excepcional, con abdominales perfectamente formados, y musculatura tonificada. Que vaya y abrupta metamorfosis la de este año. Un pasado olvidado y gratamente recordado en fotos.

Los tiempos claramente no son los mismos y uno para nada es el mismo, pero jamás creí que llegaría a tener el peso que tengo y que una de mis batallas sería contra la obesidad. Peso 84 kg. Sé que muchos dirán que eso es absurdo, que eso no es estar gordo ni mucho menos obeso, pero el que diga eso es porque pesa más que yo.

Cuando no me había casado pesaba 62 kg, y era una soberana lucha tratar de subir un kilo comiendo por lote. La ironía del asunto es que yo, en la gloria, lo intentaba, buscaba engordar, agarrar más carne y menos hueso, para que al final, luego de una década, sí, de gloria, viniese a terminar clavado por el karma de mis propios deseos de juventud.

He comenzado desde ayer la que yo llamo la dieta del KornFlakes, buscando eliminar los excesos de grasa a los que estoy gustosamente acostumbrado comiendo pizza, pollo o hamburguesas a altas horas de la noche. Es un suplicio, un crimen. Preferiría hacer ejercicios para eliminar calorías pero parece que necesito más de dos horas corriendo para reducir grasas, y mi trabajo a 45 minutos de mi casa, me deja con poco tiempo y pocos ánimos para batallar. La barriga no baja, y al contrario parece que sube. Hasta parece que se empina como retándome y diciéndome en mi propia cara: “Necesitaras algo más que alpiste para librarte de mí!”. Me da rabia afirmarlo pero creo que es cierto.

Tendré que poner mi rutina diaria en cintura para revertir el daño. Comienza el diario reflexivo de mi propia vida

Continuará…

lunes, 9 de junio de 2008

Decirle NO a la Historia














La incredulidad ante un resultado imposible, la sorpresa de ver el marcador al reves, querer mirar de nuevo porque parece que vimos mal, repetirselo no una, sino más de diez veces para ver si con eso engañamos al cerebro y le hacemos creer lo increible. Artilugios de una mente acostumbrada a lo adverso ante un rival literalmente imbatible, que por primera vez en la historia cae a los pies de un pequeño emulando al David de Goliat aunque sea por una vez de unas mil.


Giancarlo Maldonado, arrancaba por la derecha, burlando el fuera de juego enemigo y tras un pase elevado del no tan novato Ronald Vargas, a casi tres cuartos de cancha y sin defensas que le molestasen, encara nada más y nada menos que al arquero del A.S ROMA y heroe de la Copa America del año pasado, Doni. Clase mágistral, olfato de goleador, y una media vaselina dieron cuenta del experimentado arquero, que tal vez no esperaba sinceramente mucha creatividad de un jugador venezolano. El globito del balón en camara lenta y su anidada en la red me hicieron decir GOL! pero con el signo de interrogación justo delante del de exclamación: GOL!?...O sea, que??


El Pentacampeón Mundial del Futbol, Brasil, miraba cómo un diminuto jugador le robaba las espaldas con personalidad, caracter, definición y total irrespeto, poniendo el careo a favor de la ex "Cenicienta" de Suramérica por primera vez en su historia ante semejante rival. Recuerdan cuando ganarle a Venezuela era un trámite? El "Out que regala la liga" en la mejor jerga del beisbol. Pan comido, un tiro al suelo, morirse de viejo, etc etc etc. Me imagino que antes los directores tecnicos le decían a sus jugadores: Muchachos, emborrachense hoy!, no importa, mañana jugamos contra Venezuela". Eramos la vulgar "caimanera del continente". Requetesabido era por todos que Venezuela llegaba era a tirar balonazos desde media cancha a ver si de vaina con un rebote loco entraba el balon en el arco contrario, o en su defecto, llegabamos con la firme determinación de repartir patadas a quien fuese a fin de lesionar al jugador clave y aprovechar la coyuntura para sacarles ventaja, por supuesto, con balonazos desde media cancha.


La mediocridad era ya sinverguenzura y lo que daba era risa ver a la selección jugar, si es que alguien alguna vez la vió en su etapa oscura. No habia carácter, ganas de ganar, ni personalidad en el jugador venezolano. Era la costumbre de salir con las tablas en la cabeza con cada partido y luego echarse los palos cagaos de las risas con el tipico humor del venezolano de reirse de sí mismo al extremo de perderse el respeto. Sinceramente es nuestra mejor cualidad pero definitivamente es una espada de Damocles y en el futbol nos puso de rodillas durante muchos años.


"Que bolas, jajaja volvimos a perder....uno más pal saco! Anotame otra ahí primo como el piazo el Gol que nos metieron los Bolivianos del coño esos!", porque de bolas!, si perdíamos era con el peor, y por goleada, y el tema era segurito para cagarse de las risas en una taguara con los demás compañeros del equipo. No había etica y lo demostrabamos en todo. Hasta era un chiste de los más buenos el que se comentaba de que los jugadores Venezolanos después de perder por goleada con Brasil, al terminar el partido iban a pedirle autografos a Ronaldo, Roberto Carlos, a Cafú porque eran las "estrellas" del momento. "Gracias por dejarnos en ridiculo, y en casa!.. Me firmas este autografo?. Que diga: Con cariño de Robertiiinho!". Inconcebible!


Pero la Era Paez tenía que llegar. Recuerdo que ese timonel, aunque loco de perinola, le imprimió a los jugadores un caracter de irreverencia hacia sus congéneres de los otros países y un respeto hacia nuestro futbol y sus capacidades. Y eso se vió cuando la "Vinotinto" emergió de la tumba y empezó a ser tomada en serio. Los triunfos dieron seriedad y personalidad a una selección que poco a poco ha escalado a posiciones impensadas en otra época. Todas las selecciones de Suramerica (menos Argentina) fueron cayendo ante los "lanceros de Paez", y algunas en circunstancias sorprendentes e increibles. El "Centenariazo" en Uruguay, donde la Vinotinto arrastró 0-3 a los gauchos en su propia casa frente a más de 80 mil personas, o en Quito, donde los venezolanos silenciaron a todo un estadio con un Golazo de más de 40 metros de Jose M. Rey, son todos ejemplos de un proceso que a pasos firmes busca alcanzar por primera vez un Mundial y aparecer en los albumnes de Panini.


Pero ganarle a Brasil estaba en otro contexto. Era un salto muy grande que ningún venezolano esperaba que sucediese tan pronto, o que sucediese nunca. Los amazonicos tenian un repertorio muy amplio de palizas en toda la historia de los vinotinto que no había en la mente de nadie ni la más remota posibilidad de que al menos se le pudiera empatar a esos extraterrestres. Eran mágicos, eran Galacticos y mejor dejabamos el sueño hasta ahí, mejor darle pelea lo suficiente como para no perder tan feo.

Giancarlo había colado el primero ante un estupefacto estadio Gillet en Foxborohg USA, vestido totalmente de amarillo verdoso. Nadie aplaudio el hábil gol del pequeño ariete, ni yo, porque simplemente no creia que eso pudiera estar pasando. Pero era hora de decirle NO a la historia y romper con los paradigmas. Brasil arrancó a pisotear a los criollos fuera de casa y recibieron el balde de agua fría de un equipo dispuesto a más que pelear. Todas las estrellas de la Canarinha se lanzaban en un despiadado ataque por todas las bandas pero todas se estrellaban contra un mural de defensa poca veces visto en los vinotinto. Faltaron Kaká y Ronaldinho pero el resto de las estrellas estaba en el campo batallando para empatarle al que jamás se les había adelantado.


La incertidumbre y sorpresa se volvieron alegría y regocijo cuando Ronald Vargas, con pase de espaldas de Juan Arango, se coló hábilmente por la derecha, encaró a dos defensas y con grosera "bicicleta" a lo brasilero se llevó por delante a Luisao para batir con chute cruzado a la derecha a Doni y clavar el 0-2 en el marcador apenas en el primer tiempo y dejar loco a todo un estadio que debía estarse preguntando: De donde salieron estos tipos?.


Venezuela aguantó el segundo y esperó con seguridad y aplomo el desesperado y esperado ataque de los dolidos brasileños. Hubo magia de los amazonicos algunas veces pero la providencia, la ferrea defensa y algo de suerte le dieron a la vinotinto el dulce sabor del triunfo fuera de casa ante el todopoderoso, ante Goliat.


No hubieron autografos al final porque el ganador no fue el esperado, el estadio ya estaba medio vacío sin haber terminado el partido, y los Vinotinto no necesitaban ni aplausos extranjeros ni autografos de las estrellas porque ellos eran ahora sus propias estrellas. Abajo, bastante al sur, había un país esperandolos con incredulidad y alegría rebozante de ganarle al grande. Ahora pueden echarse los palos con satisfacción y decir: "Nos clavamos a los Penta, anotame otra primo y me anotas también ahora a Argentina, porque ahora le toca a ellos".




Arriba Vinotinto...Arriba el Orgullo Venezolano.

jueves, 15 de mayo de 2008

El hombre que nunca llegó

Que sentiria yo si me dijeran que mi padre no es mi padre sino mi hermano, y que el que yo creía mi abuelo es en verdad mi padre? Se que parece un culebrón al mejor estilo de Delia Fiallo o Leonardo Padrón, pero trato de imaginar cómo me sentiría yo si me develaran tal clase de farza después de 27 años pidiendole la bendición a un sute y escuchando los consejos del hombre equivocado. Bueno hay casos y ejemplos peores como el que tu no seas hijo de nadie de los que conoces sino de la sirvienta de la casa o del jardinero, a los cuales te le pasaste media vida pateandoles el culo por un sandwich o por que se te atravesó, pero ellos siempre supieron guardar el secreto. Que basura verdad? Un poco más y termino en Maria la del Barrio o algo parecido.

Mi intención con todo esto es hacerles sentir el peso que cae sobre uno cuando te dicen que lo que diste por sentado durante toda tu vida es en verdad un embuste bien montado o la mayor farza desde Milli Vanilli (si no sabe quienes fueron ellos entonces usted es de Pokemón para aca asi que mejor olvídelo o metase en wikipedia y riase un poco con la triste historia de esos locos). Es un balde de agua fría en el que, cual fórmula matématica, el crecimiento de la incredulidad es directamente proporcional al tiempo que tengamos creyendonos el embuste revelado.

Cuando estamos tan acostumbrados a saber y creernos algo, es más dificil que alguna cosa nos haga pensar lo contrario, aún cuando tengamos las pruebas al frente, aún cuando la verdad esté mas clara que el agua, y más aún cuando los pelos negros del burro nos los estén mostrando, nosotros tenderemos más a negarlo tercamente sin chistar que a querer constatar y analizar las supuestas pruebas que nos estan enseñando. Por más que seamos o tratemos de ser liberales, libres pensadores, "open mind" o lo que sea, menos conscientes estamos de nuestro apego a lo cotidiano, a lo conocido, a lo que damos por sentado, a la verdad absoluta que nos hace vivir seguros.

Hace ya casi 40 años tres hombres se embarcaron en una misión jámas intentada por hombre alguno en medio de la carrera más absurda después de la del conejo y la tortuga - hace poco me enteré que no era un conejo sino Aquiles "el de los pies ligeros", heroe de Troya, el que corría contra la tortuga, poniendo la vaina más absurda aún y haciendome preguntar por qué el afan de inmiscuir a una tortuga siempre en el pleito? - . En fin, la carrera no era otra que La Carrera Espacial. Dos ambiciosas naciones enfrascadas en una lucha por quíen orinaba más lejos creyeron que tendría algún sentido el tirarse a los cielos a ver quien escupía personas más lejos en la inmensidad del espacio. En sus marcas, listos, fuera!!!. La URSS arrancó adelante, puso a Yuri Gagarín a dar vueltas a la tierra y lanzó a una inocente perra a su suerte al espacio para que todos vieran y se convencieran de que en verdad "todos los perros van al cielo".

USA lanzaba y explotaba cohetes dando traspies y haciendo el ridículo público mientras los rusos bailaban la "Mamusshka" en órbita por lo que las cosas no se veian buenas para Nixon, presidente de los gringos en aquella época. Luego JFK, que se tiró tres para señalar con su dedo al espacio, y cual Babe Ruth anunciando su mítico jonrón pronosticado, se atrevió a vaticinar que al final de la decada de los sesenta USA tendría a un hombre parado en la Luna. Su popularidad se disparó igual que las misiones Apollo.

En 1969 llegó el año indicado por JFK. La habían fregado durante los años anteriores y tenían que reinvindicarse por los millones de dolares lanzados con la ambiciosa mision Apollo. Ese año todo el planeta vio como tres hombres se lanzaron al espacio en busqueda del fin "ultimo", llegar a la luna. "The Eagle has landed", "El Aguila ha aterrizado" fueron las palabras de Michael Collins para decir que la nave había tocado suelo lunar. De ella se bajó un hombre de traje blanco que descendió por una chucuta escalera y desde casi el décimo escalón se lanzó para dejar una "huella" bien profunda en el suelo del frío y muerto satélite. Los ojos del mundo estaban puestos en esa llegada, en esa imagen horrorosa que mostraba la televisión de los astronautas norteamericanos haciendo historia. "Un pequeño paso para el hombre, un salto gigante para la humanidad" fueron las palabras de Neil Amnstrong para decir: Ganamos! Ganó la tortuga!

Yo no estaba vivó obviamente para esa época, pero mi padre me contó siempre a modo de chiste que mi abuelo decía jocosamente: "Caraj! Usted va a creer eso? Esos estan metidos bajo una mesa grabando esa vaina!". La ironía del chiste se hizo eco, y con el paso de los años y el avance de la tecnología, un halo de misterio empezó a rodear al evento histórico del milenio y que no se volvió a repetir desde la ultima misión Apollo hasta nuestros días.

En los últimos años ha surgido una controversia de connotaciones globales sobre el viaje a la luna, con teorías que han hecho uso de las propias pruebas visuales y fotográficas traidas por los astronautas, con el fin de probar de algún modo que la llegada del hombre a la luna jamás pasó.Infinidad de documentales, análisis de pruebas y videos secretos han inundado la internet y han puesto hasta a la NASA en pie de guerra contra estos "escepticos" que buscan echar por tierra el mayor logro de la humanidad.

Pero ahora bien, por qué inventar algo así? La respuesta tendría connotaciones políticas muy ligadas a la administración norteamericana y esa es otra controversia más profunda que hace para muchas personas más dificil el asumir posturas distintas porque sienten que lo político nada tiene que ver con lo histórico. Lo que si es cierto es que nuevamente el viaje a la luna está inmerso en una nueva carrera: La carrera por la Verdad.

Se imaginan entonces que la llegada del hombre a la luna haya sido todo un fraude? Que todo ese alunizaje, huellas y puesta de banderas norteamericanas haya sido grabado en un estudio en tierra firme?. Piensenlo un segundo y escupan una respuesta para que se den cuenta qué tan apegados estamos a la verdad absoluta que nos han mostrado durante toda nuestra vida. Yo jamás creí que ese evento llegaría a ser cuestionado con tal grado de convicción científica y les aseguro que mi primera impresión fue: No puede ser!

Pero mi curiosidad superó mis creencias y decidí palpar el otro lado de la moneda. Vi los videos, los documentales, las pruebas de la "verdad" y todo esto me ayudó a adoptar por primera vez mi posición respecto a ese hecho. Pero más que los videos y las pruebas, lo que sí me impresionó fue ver la diversidad de los comentarios de todas las personas que vieron esos documentales. Comentarios diversos, opiniones encontradas, "verdades" propias, discusiones eternas como las que se ligan a la política o a la religión. Era el choque de las verdades. Verdades muy profundas que son muy dificiles de cambiar en algunas personas. ¿Cómo podríamos dilapidar el evento histórico que nos hizo más grandes que nuestro propio ego?, ¿Como vamos a aceptar que jamas hemos salido a pasear más allá de nuestro patio?. ¿Qué pasaría con Marte y los planes de mudarnos para allá si nuestra tierra no aguanta los embates de nuestro egoismo?. Si jamas hemos llegado a la Luna, entonces somos más diminutos de lo que en verdad creíamos y para muchos eso es inaceptable.

Quiero dejar claro que yo no soy partidario de las Teorías de la Conspiración ni pertenezco a la Logia de Escepticos Anónimos. Solo soy un simple ser humano que no se conforma con solo ver (y creerse) una sola cara de la moneda. Como todos, tengo un gran apego a lo cotidiano y a lo que es bien sabido, sin embargo no me gusta quedarme con la verdad de otros sino que quiero poder ver ambos polos para poder creer con propiedad el que más se acerque a mi concepción de VERDAD.

Porque la VERDAD de un evento no tiene forma, no existe, pues a pesar de las pruebas científicas que existan nosotros siempre creeremos en lo que queremos creer, y esa será nuestra VERDAD absoluta. ¿Que tal si Amnstrong pisó la luna en un estudio de California? o ¿que tál si volvemos a la luna hoy y nos damos cuenta que las banderas y vehículos están alla?. En qué creeríamos hasta que llegue el día en que todo se sepa?

Creemos en Dios porque así lo sentimos, no porque lo sepamos con los pelos de la chiva de él en la mano. Eso nos muestra que somos capaces de creer ciegamente en algo y que sea nuestra verdad absoluta hasta el día de nuestra muerte, aún cuando esa verdad tenga el toque personal que más nos convenga. Las iglesias y templos siempre estan medio llenas o medio vacías pero creemos en Dios y para muchos eso basta.

Si la verdad de la llegada a la luna algún día sale a la luz, nuestra concepción de nuestra historia cambiará por completo o seguirá siendo como hasta ahora. Hasta que ese momento llegue, seremos dueños de una verdad que nos pertenece solo a nosotros. La controversia nos ha puesto dos posibles verdades dentro del contexto de la ambición del hombre de ser más grande que la vida misma. Somos seres humanos de colores blancos o negros y no nos gustan las medias tintas. Preferimos estar en la orilla de la playa o en el otro extremo en otra orilla a estar parados en el medio del oceano condenados a morir ahogados por no haber adoptado una postura, por no saber en qué creer. En fin, la orilla más cercana nos dará refugio, y estaremos a salvo bajo el manto de la verdad. NUESTRA VERDAD.


"La verdad nos hará libres", el dilema es saber cuál verdad será esa...

Presento las dos verdades de un hecho historico controversial, pero real en la mente de cada quien:
http://www.dmae.upm.es/cienciaficcion/ESPECULACION/8/conspiracion.html

viernes, 4 de abril de 2008

Venenoso y Dulce Amor

“El amor duele”. Que frase tan trillada verdad?, pareciera estar en boca de todo el mundo y todo el mundo parece saber algo de eso. Sin embargo, solo puede hablar de amor el que amor siente y solo puede hablar del dolor por amor aquel que alguna vez fue golpeado por él. Por eso creo que puedo hablar de ello pues en mi vida he pasado por todas (o casi todas) las etapas del amor y creo que después de mucho luchar salí victorioso.

Todos conocemos que el amor tiene esas dos caras contrapuestas que se alternan constantemente y nos hacen pasar los más dulces momentos a la par de los sufrimientos y dolores de corazón más grandes que podamos sentir. “El amor duele” sale de esas dos caras que no sabemos comprender cómo pueden coexistir entre una pareja que se ama. Sin embargo yo soy un fiel creyente de que el AMOR, el verdadero amor puro y real tiene una sola cara, que no duele ni ha de doler nunca, con la que no se sufre ni se llora.

La ilusión del amor nos hace creer que con solo sentirlo debería ser bello, transparente y dulce en todo momento, y eso casi siempre nos pasa cuando estamos comenzando a sentirlo. Luego, y como baño de agua fría, viene un brisotón de realidad que nos da en la nuca y nos hace tocar el suelo y llorar por amor. Yo le llamo a eso la ilusión del amor porque al sentir ese sentimiento de apego, de profundo cariño, de emoción en el cuerpo y de mariposas en la barriga, muchos creemos que esa es la señal de amor que está apareciendo. Sin embargo, la verdad es que la cara real del amor tarda mucho más tiempo en aparecer. Es una cara más difícil de encontrar, más esquiva, y requiere un mayor detenimiento y concentración para poderle encontrar y reconocer. Es como uno de esos juegos donde se muestra un dibujo con un poco de gente y debemos encontrar entre todos ellos a Elmo, o a Javier, o a Condorito. Para encontrarlo debemos mirar bien y trabajar bastante la vista para encontrarlo. Una vez que lo encuentras, ganas.

Entonces al principio de toda relación, y no me refiero a días ni semanas pues el asunto puede ser de hasta meses o años, uno cree que ha sido tocado por el amor hacia esa persona. Por cierto, las personas especialmente enamoradizas tienden a sentir esa emoción ilusoria de amor con mucha frecuencia, y es irónico, pero todas las personas que conozco que son así por alguna extraña razón no tienen novi@ y se encuentran tocados aún por el fantasma del amor anterior. Su especial sensibilidad los hace sufrir de “amor” con cada tragedia amorosa, y en la misma medida sienten que aman al que los hizo sufrir. “Aman” tanto que no le dan tiempo al verdadero amor de surgir y crecer. Porque la verdadera cara del amor se cultiva, se trabaja, se riega, se lucha hasta que aparece en el momento y lugar que uno menos espera.

Soy de esas personas que creen que el amor en ninguna pareja aparece de inmediato ni en poco tiempo. El amor a primera vista para mi no existe y forma parte de una ilusión óptica de nuestro corazón que al ilusionarse e idealizarse con esa persona, siente que hay llegado a un climax que es confundido con el amor verdadero. Es en ese estado del amor cuando se sufre de verdad y cuando a la frase “el amor duele” podemos darle cabida. Y es que la ilusión de amor es una etapa del amor, no una cara del amor, ni un tipo de amor, es simplemente una etapa de la vida del amor que puede o no nacer entre dos personas. Porque el amor comienza como un niño pequeño, inmaduro, rebelde, confundido. Si la pareja se confunde y cree que el amor está justamente en esa etapa, sufrirá con los embates de la intolerancia, de la incomprensión, de la falta de comunicación, del desconcierto, los celos y la mentira. Y como el amor es más complicado que las saliditas al cine y los besitos y abrazos furtivos, que un paseo al atardecer o un guacal de rosas con bombones, los amantes sienten que el amor falla, que hay algo malo en él. Muchos no saben que el romanticismo está implícito en el amor, pero no es el amor como tal. Creer que romanticismo es el amor es como creer que un cerro es una montaña.

Casi toda chica espera siempre de un hombre el romanticismo y al poco tiempo espera seriedad, porque casi siempre la mujer busca madurar el amor dentro de su relación con más rapidez que el hombre. Mientras uno aún está en otra onda, la mujer ya espera del hombre un compromiso que en muchos casos este no está en disposición de afrontar tan rápidamente. Es donde las parejas se equivocan y donde se ven las caras, no del amor, sino de las dos personas que lo forman. Caras distintas, pareceres distintos, formas de ser y pensar distintas que al creer que el amor es sencillo, dan de traspiés al querer amarse según sus propias concepciones individuales. Por eso sufren, por eso lloran, porque no se entienden y jamás lo harán sino tratan de ver la vida con un solo par de ojos hecho por los dos, en lugar de los ojos de cada quien. Los que se cansan llegarán hasta un punto y se separarán, seguirán con sus vidas hasta dar con otro potencial amor. Porque el amor es una energía potencial entre dos personas sea lo diferentes o iguales que sean, y esa energía se liberará dependiendo de la disposición y compatibilidad de los dos involucrados. Aquellos que se separaron volverán eventualmente a sentir el cosquilleo y la ilusión del amor con otra persona, pero deben estar claros que el amor es más camino que destino. Los que se quedan juntos a pesar de las diferencias y los problemas, tal vez sufran demasiado y se estanquen en una vida infeliz que no los lleve a nada, pero he visto, y lo he vivido, que el amor puede llegar a fortalecerse y crecer por sobre los problemas y las diferencias, alimentando la tolerancia, comprensión y entendimiento mutuo que lo convierten en un amor maduro y próspero.

Por eso yo veo que caminos hacia el verdadero amor de parejas hay muchos, la dificultad está en recorrerlo junto a la persona que se quiere. El camino al amor yo me lo imagino como un pasillo largo sin piso del ancho de dos personas y en el que al comienzo aparecen solo dos baldosas, una al lado de la otra, sobre las que se podrá parar la pareja para dar el siguiente paso. Frente a ellas hay un gran vacío, pero si el siguiente paso lo dan ambas personas a la vez, aparecerá mágicamente delante de ellos otro par de baldosas, una al lado de la otra. Detrás y delante de ellos siempre habrá un vació pero siempre aparecerá un par de baldosas para cruzar el camino si ambos van juntos un paso a la vez. Es como un juego, un juego peligroso pero hermoso porque nadie más que dos pueden jugarlo y para ganarlo hay que ir de la mano.

El amor verdadero es un dulce veneno porque hay que sufrir para llegar a él. Todas sus etapas llevan la carga justa de disfrute, belleza y sufrimiento necesarios para alcanzar la madurez y satisfacción de un amor real. Hay que desechar todo orgullo y egoísmo para aceptar el reto, hay que tener madurez para verle a la cara, y hay que tener el corazón abierto para sentirlo en todo su esplendor.

lunes, 17 de marzo de 2008

El Tiempo de Robert Zemeckis

Yo me considero un amante de todo lo que tiene que ver con el Tiempo. Einstein lo llamó la cuarta dimensión de nuestro universo. Muchos dicen que el tiempo no existe, que fue una invención humana para darle orden a nuestra vida. Yo creo que eso es verdad hasta cierto punto. Para mí el tiempo siempre ha existido como elemento del universo, es algo así como el viento que nos da en la cara y no lo vemos pero sabemos que está allí. Lo que sí creo que el ser humano inventó fueron los medios de control del tiempo: Los segundos, minutos, las horas, los días, meses y años. Envejecemos porque el tiempo pasa, y lo sabemos porque los años nos lo dicen.

Cuando niño, las películas fueron las que despertaron mi amor por los misterios del tiempo. Terminator fue la primera que me puso al tanto de esas teorías sobre el tiempo que ya había manejado H.G Wells hace más de 100 años en su aclamada novela: La Máquina del Tiempo. Ok, es una gran grosería comparar a “La Máquina del Tiempo” con Terminator, y por eso quiero dejar claro que solo algunas cositas de la novela de Wells fueron tocadas en esa película de ficción, mas no exageremos, realmente no hay punto de comparación. Más bien olviden lo último que dije…bórrenlo, no he dicho nada.

Bueno continúo. La historia del Terminator fue concebida hace más de 25 años por un “tal” James Cameron, que para la época era un desconocido y que luego de unos cuantos años sería el director más taquillero de todos los tiempos con su pequeña y modesta película: Titanic. Cameron solo tocó el tema sobre el tiempo en sus dos películas de Terminator y nunca más, citando al tenebroso cuervo de Edgar Alan Poe.

Tristeza para mi pobre corazón diría yo, y eso que me estaba empezando a gustar ese tema sobre el viaje en el tiempo. Sin embargo, no pasó mucho tiempo, y un joven director norteamericano, muy innovador por cierto, llamado Robert Zemeckis, sacó a la luz una película que volvía a tocar el tema del viaje en el tiempo y sus implicaciones, esta vez con algo más de “estilo”. “Volver al Futuro”, un exitazo con nombre de paradoja, me metió de lleno en el tema y despertó mi gran pasión por el Tiempo. Esa historia de un joven viajero que pudo ver a sus padres conocerse en el pasado, y a sus hijos en el futuro, abrió mi mente a esos sueños de niño de viajar hacia atrás, adelante y verlo todo sin envejecer. Yo se que si nos hubiéramos conocido mejor, mi abuelo paterno me habría dicho: ¡Caraj…Usted cree eso? – pero bueno, eran sueños de chamo.

Robert Zemeckis, además de esa película creó dos secuelas más flojas que convirtieron en saga la gran odisea de Marty McFly a través del tiempo. Por cierto, el apellido McFly siempre me pareció una jocosidad del director, pero con los años me di cuenta que esos apellidos con la “Mc” intercalada eran casi todos de oriundos o descendientes de irlandeses. ¿Recuerdan a Duncan McClaud de “Los Inmortales”? o al teniente McClaine de “Duro de Matar”? Ah bueno. Prosigo. Las dos secuelas flojas de Volver al Futuro no debilitaron mi gusto por el género pero si me ayudaron a marcar una raya entre lo científicamente posible y lo descabellado. Sin embargo sigue siendo mi película favorita de todos los tiempos.

Bueno, luego de la saga de Volver al Futuro, no le perdí el paso a la trayectoria de un Zemeckis en ascenso. Parecía tenerle un extraño amor y pasión al tema del Tiempo y sus implicaciones, demostrándolo en su siguiente película: “La Muerte le sienta bien”. Trataba sobre un par de mujeres obsesionadas por su apariencia y por no envejecer, a tal punto de comprarle a una extraña bruja una especie de elixir de la juventud con la única intención de vivir joven eternamente. Ambas tomaron el brebaje y pagaron las consecuencias de retar a Dios. Fueron bendecidas y condenadas a no morir jamás bajo ninguna circunstancia. Pero el orgullo y egoismo de ambas las llevo a matarse mutuamente, o algo así. Esta historia trataba en tono jocoso y cínico las ventajas y consecuencias de vivir para siempre, de una vida sin tiempo, de una vida eterna. Bruce Willis venía a ser la contraparte de las féminas obsesivas, representando a un hombre de edad media envejecido por el alcohol y un trabajo mediocre, que prefirió morir a condenarse a vivir por siempre, pues el simple deseo de vivir eternamente era en sí mismo un acto de total egoísmo hacia la vida.

La película no tuvo éxito pero dejaba claro los gustos de Zemeckis por el Tiempo y sus implicaciones. En su siguiente película Zemeckis no solo tuvo éxito sino reconocimiento mundial, jugando esta vez con el tiempo y contando a la vez una historia hermosa, aleccionadora y cargada de grandes reflexiones sobre la vida, el tiempo y el destino. La susodicha era Forrest Gump. Era la increíble historia de un joven con retraso mental que a pesar de sus carencias, provocó e intervino en algunos de los hechos más famosos de la historia norteamericana. Forrest parecía andar por la vida como una pluma en el viento, sin saber lo que hacía y como lo hacía, pero también parecía estar predestinado para todas esas cosas que hizo. La reflexión de Forrest ante la tumba de su esposa donde le dice “no se si vamos en la vida flotando sin saber a donde vamos, o si todos tenemos un destino para el que estamos hechos…yo creo son ambas cosas”, es el tema central de la película y la pregunta que nos hacemos todos durante nuestra vida. Y justamente la película misma es ambas cosas. La frase “La vida es como una caja de chocolates, nunca sabes lo que te saldrá”, y la pluma que llega a los pies de Forrest al principio de la película y al final se aleja de él como si estuviera destinada a eso, son la lección de que siempre llegaremos al lugar que nos corresponde en la vida aunque no sepamos cómo lo hicimos.


Unos años después y con más añitos encima pude ver la historia más hermosa de Zemeckis acerca del valor que tiene el tiempo en nuestra vida: “Naufrago”, o en su correcto inglés: Cast Away”. Era la historia de un supervisor de la agencia de encomiendas Fedex esclavizado por el tiempo y los horarios de entrega que no podía ni se aceptaba cometer “el pecado de darle la espalda al tiempo”. Tenía a su prometida, a su familia y todo lo que podía pedir pero su trabajo con el tiempo lo arropaba por completo. Un día de trabajo en navidad dejó a su prometida en el aeropuerto con la promesa de que “regresaría pronto” del trabajo. El avión tuvo un terrible accidente y dejó al protagonista solo abandonado en una isla en la que debió afrontar el pecado de tener que darle la espalda al tiempo. En esa isla no había horarios, plazos de entrega ni compromisos, estaba solo y lo único que le sobraba era el Tiempo. Vivió en esa isla 4 años y solo pudo escapar de ella cuando Dios le mostró el camino, dándole una puerta de plástico que fue arrastrada por el mar y que usó como velero para salir.

Al volver de la isla, a la única persona que quería ver era a su prometida, pero al tocar tierra se dio cuenta que el Tiempo hizo algo que él jamás se esperó: Le dio la espalda a él. Su prometida se había casado y tenía un bebé, a él lo habían declarado legalmente muerto y Fedex solo le dio un homenaje de 5 minutos porque para ellos el tiempo era demasiado importante. Ya no era el mismo hombre de antes apurado y acelerado, ahora se movía con calma, con lentitud ya que tenía todo el tiempo del mundo para comenzar de nuevo, pero sin la mujer que amaba. En una reflexión ante un amigo dice: “La he perdido otra vez…pero debo seguir respirando, porque el sol saldrá mañana. ¿Quién sabe lo que la marea puede traer?”. Debió entonces resignarse a no tener al amor de su vida, tuvo que sobrevivir de nuevo como en la isla y Dios le volvió a mostrar el camino para que siguiera adelante.

Zemeckis en su historia nos mostró que el tiempo solo tiene valor si lo pasamos y lo vivimos junto a las personas que amamos, fuera de eso el tiempo no vale nada, solo son minutos, horas, días y meses que no cuentan para nuestra existencia ni para los demás. La vida y el tiempo nuevamente fueron unificados por él en una gran película.

Ahora en mi edad adulta, y sin inclinarme tanto a las películas, reflexiono bastante acerca del tiempo porque he sentido en carne propia lo implacable que es. No perdona y por eso muchos soñamos con cambiar los errores del pasado. Deseamos viajar atrás como en “Volver al Futuro” y corregir todo sin saber que esos errores nos han hecho lo que somos, nos han dado la sabiduría y la madurez que ahora tenemos aunque ya no podemos cambiar lo que se hizo. Sería una paradoja el querer volver en el tiempo para borrar o cambiar un evento que en primer lugar fue el que nos dio el motivo de viajar para borrarlo. El tiempo siempre correrá hacia delante y aunque puede ser cruel, las lecciones que da son duraderas, y como en “Naufrago” y “Forret Gump”, Dios siempre está ahí presente para mostrarnos el camino.