martes, 22 de enero de 2008

Mi hijo va a ser...


Hace dos días estaba en una típica charla de oficina con dos de mis compañeras de trabajo, hablando de todo un poco, pero más que todo tonterías del día a día y de algunas cosas que solo a las mujeres se les ocurre hablar. Yo trato de no involucrarme cuando la charla se hace demasiado femenina, pero en cierta forma es inevitable meterse en esas conversaciones cuando el 90% de tus compañeros son féminas. Es como el dicho, “si no puedes con ellos, úneteles”, pero sinceramente a veces debo ponerme los audífonos y aislarme de ese mundo porque, para calarse todo un día lo que esas mujeres hablan hay que tener las que te conté bien puestas para no terminar uno pintándose las uñas y uniéndose al clan. Jajaja, hombres de Marte y las mujeres de Venus, en el medio, la Tierra.

Pero fuera de juego, lo que si es cierto es que las féminas nos llevan leguas adelante a los hombres sobre lo que a percepción del mundo respecta. Yo, al igual que todos los hombres, soy un gran despistado y a veces no percibo ciertas lecciones o enseñanzas hasta que las tengo en la cara. Mila muchas veces me abre los ojos al mundo cuando estoy obtuso sólo haciendo uso esa sensibilidad hacia todo, que solo la mujer posee.

Pues bien, fue en una de esas tantas conversaciones profundas con mis compañeras de trabajo cuando se atravesó un tema trascendental que siempre me llamó la atención pero que nunca me había tomado la molestia de discutirlo en público. Trataba sobre el afán que tienen algunos padres de que sus hijos pequeños sean cuando crezcan, así sea obligado, unos genios en algún tipo de actividad artística.

Quién no ha escuchado alguna vez a una madre/padre , o a unos pre-padres, decir: “A mi hija la voy a meter en ballet desde chiquita! Para que cuando crezca sea una gran bailarina”, o en el caso de un varón decir: “A mi hijo lo voy a meter a jugar pelota desde compotica para que sea un gran pelotero cuando crezca”. Frases así son tan comunes como el café con leche en la mañana, así como comunes son los oficios para los cuales los postulan (bailarina, pelotero, futbolista, karate, natación, ajedrez, etc), volviéndose costumbre el hecho idealizar a los hijos en posiciones altísimas, cómo genios y estrellas, cuando ni siquiera han aprendido a caminar.

El ver a sus niños haciendo una jugada extraordinaria o un acto de baile sorprendente ante los aplausos efusivos del público es algo que llena a los padres de emoción. De hecho, yo no tengo hijos, y de solo imaginarlo me emociona. Pero, ¿por qué ese afán de que nuestros hijos resalten de esa manera? Por qué sus aplausos se sienten como nuestros aplausos? ¿Por qué razón hasta antes de nacer, algunos le ponen a sus hijos la misión y meta de ser algo en su futuro que ellos mismos no tendrán claro hasta dentro de algunos años? ¿Será un deseo reprimido de nosotros mismos de resaltar pero que jamás pudimos llevar a cabo?, o será algo más?.

Ahora bien, entre toda esa maraña de preguntas sin respuestas, que ya rayan en el campo del psicoanálisis, salta una simple y hasta absurda preguntita que me hago cada vez que oigo esa sentencia de “mi hijo va a ser…” : ¿Alguien por casualidad le ha preguntado al niño o niña si le gusta esa cosa llamada ballet o si en verdad tiene ganas de jugar pelota desde chiquito?. Posiblemente no… los bebés no hablan. Yo creo que si los bebés tuvieran el don de palabra desde pequeños, apenas escucharan la frase esa de sus padres de que “mi hijo va a ser…”, estoy seguro que desde chicos les responderían: Tu lo que estas es loco papá/mamá! Yo quiero divertirme, jugar con mis amigos, con mis juguetes. Anda a jugar pelota tu! Anda a bailar ballet tú! ¿Por qué no eres pelotero tú?. O en los casos más críticos le dirían: Papá/mamá ¿por qué no agarras tu guante de béisbol, lo enrollas y te…. Jajaja, mejor me quedo hasta ahí.



Ah!, pero hay padres de padres, y no todos los padres son iguales Yo creo que para estos casos hay dos tipos de padres. Los primeros, y los más comunes, son los padres que ven en su hijo pequeño un potencial enorme hacia un área específica y buscan, de la mejor manera, que ellos la exploten con su ayuda. Esta actitud de los padres es un deseo muy profundo de que su hijo explote al máximo todas sus capacidades y habilidades. El problema de esto es que el niño muchas veces no emite su opinión acerca del asunto y sigue el camino que se le está trazando sin entender claramente a dónde le llevará todo esto. Los otros padres, y creo que son los verdaderamente locos, son aquellos que le ponen al hijo/hija un guante y un uniforme de pelotero o de ballet con zapatillas encima sin siquiera haber nacido el infante. Estos, creo yo, son los más caídos de la mata, y los que se llevan las mayores decepciones cuando su retoño crece y les dice en su cara: PAPA/MAMA, A MI NO ME GUSTA ESO!!. Suena duro, pero es la respuesta más justa que puede dar alguien a quien no se le preguntó si le gustaba lo que hacía.

Ahora bien, ¿y los resultados qué? ¿Cual porcentaje de esos niños que son obligados a ser algo que no les gusta, llegan realmente a serlo? Y si llegasen a serlo, ¿cual es el porcentaje de niños que les gusta ser lo que son? Aquellos que disfrutan lo que hacen. Muchos padres resuelven esa pregunta simplemente diciendo: Cuando crezca le va a gustar y se va a dar cuenta que valió la pena!. Uy, pero ¿Cuánto de cierto hay en eso?.

A mi me dan mucha risa esos padres que, por ejemplo, dicen que su hijo va a ser pelotero y el chamo tiene apenas 6 meses de nacido. Ahora yo pregunto, como sabes tu que ese muchacho va a saber lanzar una pelota de béisbol?. Y si cuando crezca ese muchacho no sirve para eso pues simplemente no tiene los genes para jugar pelota?. Ese último caso es el más común pues casi siempre ocurre que los padres que quieren que su hijo o hija sea pelotero o bailarina jamás en su niñez jugaron béisbol o fueron bailarinas. Y ahí viene la pregunta: ¿Cómo carrizo vas a esperar que tu hij@ tenga un brazo de 90 mph o baile como Mary Cortéz si tu jamás agarraste una pelota ni bailaste? De donde crees que le saldrá la condición?.

Entonces aparecen los padres que por milagro de Dios son bendecidos con un hijo con capacidad extraordinaria para algo que ellos jamás practicaron ni tuvieron capacidad. En ese caso lo que juega en contra es el ambiente donde crece el niño, porque cómo vas a lograr que tu hijo ame algo o le guste algo si en tu hogar el ambiente necesario no existe?. Hijo de gato caza ratón la mayoría de las veces aunque no sea siempre. El niño difícilmente será un Karateka consagrado si en casa nadie sabe siquiera cuál cinta viene despues de la verde y no puede reforzársele de alguna forma su gusto por ese deporte. El mayor aprendizaje viene de la familia y el gusto o disgusto por lo que se hace se genera ahí, en el hogar.

Sin embargo, y fuera de todo lo malo o perjudicial que pueda existir dentro de esa actitud de nuestros padres, muy en el fondo, la razón por la cual ellos lo hacen es para que nosotros seamos mucho más de lo que ellos lograron ser. Yo creo que ese es el gesto más hermoso que uno como hijo podría recibir, pero, como padre, hay que saber manejarlo con el pequeño, porque no a toda niña le gustará la música ni el baile, ni a todo niño le gustará una pelota de béisbol. Muchos niños no son hábiles para algunas cosas pero resultan ser unos genios natos para otras, por eso, como padre uno debe esperar sin obligar, y enseñar sin imponer. Muchas cosas saldrán con la enseñanza, pero las más importantes vendrán solas.

lunes, 14 de enero de 2008

Adios al color de rosa

Hace dos días me tomé mi tiempito y decidí echarme un paseo por las salas de cine de Pto Ordaz para ver una pelicula que valiera la pena ver. No estaba depre, por lo que los dramas y llantos no me llamaban la atención. No tenía el coraje de enfentar mis miedos con un sádico film de terror. Tampoco tenía la testosterona a millón como para calarme una culebra de esas de acción donde los héroes transpiran aceite de motor y escupen ácido de batería, y mucho menos tenía ganas de sentarme a ver un largometraje de corte político que me hiciera pensar mucho en las grandes telerañas que teje la politica y la conspiración, pues de eso tengo todos los días de la semana en mi trabajo. Por lo tanto, no tenía muchas opciones para ver más alla de las comedias infantiles o las sacarinozas comedias románticas.


Mire mire y mire y solo veía a Alvin y las Ardillas, Bee Movie, Entrenando a Papa y otros caramelitos infantiles, por lo que ya me estaba volviendo loco de solo ver las opciones. Mi hermano me había hablado de una pelicula en particular que - según él - era muy buena, que era para cag.... de las risas, y que bueno, estaba en cartelera. No es que confíe en el juicio de mi hermano, pero si para él la pelicula era demasiado chistosa significaba que la acidez con que abordaba su trama debía ser enorme, y si era así, pues entonces ya tenía un punto a su favor en mi peliculómetro. Adoro el humor ácido. Pero la pelicula no aparentaba eso, más bien parecía un cuento de hadas de vieja data con marca Disney patentada. La susodicha era ni más ni menos que "Enchanted" o "Encantada". Milangeli y yo no teniamos idea de con qué se comía eso pero, a juzgar por las demás opciones, esa parecía ser la más adecuada para nuestro humor del día.


Ya yo tenía cierta idea sobre el asunto, era la historia de una princesa de cuentos de hadas - con el ridículo nombre de Giselle - que por efecto de una maldición de... adivinen quién: Una Malvada Bruja por supuesto, cae de repente en el cruel mundo real. Era un gancho bastante interesante pero un tanto extraño para ser una pelicula de los hiperdulzones estudios Disney.


Cuando entramos yo pensé que veríamos una comedia de traspies y enrredos chistosos de una desubicada princesita más perdida que el hijo de Limberg en las calles de New York. Ante eso yo pensé: Bueno, al menos espero reirme de un tropezón o de un chiste sucio que le hagan a la pobre Giselle!, pero en un microsegundo recordé algo de la trama que había leido en internet y me di cuenta de que lo que esta por ver era una comedia romántica. Particularmente yo detesto muchisimo ese genero, por estar siempre tan alejado de la realidad. Generalmente en esas peliculas tanto los romances como los chistes son jalados por los cabellos, a menos que dicha comedia tenga bien puestos los pies sobre la tierra, y son contados los casos. Creo que todos en la sala sabían que esa pelicula era una comedia romántica menos yo. Hasta Milangeli debía saberlo porque no me advirtió nada y como sabe que no me gustan y a ella le encantan se quedó callada y me dejó caer enterito en la trampa.

Mi prejuicio fuerte hacia ese género me hizo estar a la defensiva los primeros minutos de película. No habían comenzado los títulos cuando yo pensaba: De que se tratará esto Dios?. Y luego Disney se encargó de hacerme enterrar las uñas en el asiento. OJO: si el que lea esto no ha visto la pelicula mejor no siga leyendo. Ok. Como decía, la pelicula comenzó de la forma más típica y más grotesca en que una pelicula de Walt Disney podía empezar: La historia de una princesa soñadora - de comiquita - a lo Blancanieves rodeada de animales saltarines, parlanchines, que vivía en una casita en la pradera esperando a su amor, adivinen quíen: El Principe claro está. La niña parloteaba, bailaba y sobretodo: CANTABA!! mientras los animales le hacían los coros de las hiperdulsisimas canciones. Yo estaba que me lanzaba de uno de los balcones laterales de la sala porque esas tipicas peliculas me las había visto toditas de pequeño: Cenicienta, Blancanieves, Peter Pan, Fantasia, Merry Popins, etc, y lo que me que dió al escuchar esas cancioncitas cursis de nuevo fue un escalofrio de pronóstico. Yo sabía que la pelicula luego cambiaría el formato pero si ese era el comienzo, cómo sería el final.



Lo bueno de mi paciencia fue que luego sería recompensada. El principio de la película resultó ser una burla de Disney hacia su propio estilo de hacer películas edulcoradas. La princesa Giselle efectivamente cae en el Nueva York moderno, una ciudad donde ni los animales cantan ni existen casitas de pradera tipo Heidi. Desde que llega a la gran ciudad como novia de pueblo, el bello vestido de matrimonio blanco de Giselle deja de ser brilloso para convertirse en un mugriento e incómodo estropajo oloroso a alcantarilla. Todo eso sin contar que un maloliente mendigo roba su corona, quedando la princesa a media calle bajo un tremendo chaparrón de agua. Mas deprimente imposible.

Ante la adversidad, ella decide esperar que su prometido, El Principe, al cual solo conoce desde hace un día, la salve de ese horrible y extraño mundo al que llegó. Su actitud de princesa de cuento la hace lucir en nuestro mundo como una perfecta ridícula o una loca de perinola, lo que resulta ser lo más divertido del film. Ver a la tipica princesita de nuestros tan odiados cuentitos de hadas dar cipotazos por no saber caminar en una calle con un vestido de 3 mts de largo x 2 de ancho, ser robada por una vieja charlatana de un parque, o cantarle a un cucarachero y a un nido de ratas para que limpien una casa no tiene precio. Es un sueño hecho realidad.

Sin embargo, en el trajín de su viaje por el mundo real conoce a un hombre de ciudad, demasiado realista para creer en cuentos que esta comprometido con una mujer demasiado realista como para vivir un cuento. Giselle, al conocerlo, aprende de ese hombre que la vida no es puro color de rosa y que no se puede "vivir felices para siempre" sin que eso amerite un esfuerzo de la pareja. Giselle entonces comprende que un hombre no es tu verdadero amor(El Principe) solo porque te rescató de la muerte en un blanco corsél. El amor a simple vista no existe como tal, solo existe el amor que se genera entre dos, que se cultiva y se trabaja para que perdure en el tiempo. Giselle, a cambio, le enseña a su amigo que la vida no es solo las metas y los logros, sino que hay magia en ella, que los sueños son posibles y que al amor, además de trabajarlo, hay que sentirlo en el fondo del corazón como la mayor fuerza que existe. Es en ese entonces donde el mensaje principal de "Enchanted" se hace visible: "En la fantasía siempre debe haber un toque de realidad, y en la realidad siempre debe haber un toque de fantasía". Así deberíamos ser nosotros, así deberíamos vivir nuestras vidas. Con tal mensaje la pelicula valió la entrada además de que resultó ser extremadamente cínica y sobretodo chistosa. Mi prejuicio una vez más estuvo equivocado.

Mucha gente se obsesiona con su trabajo y siente que su vida gira en torno a metas y a objetivos, dejando de un lado la imaginación, los sueños y el amor. Ese es un balance que deberíamos tener para ser personas más felices. Los niños son todo eso, pura imaginación, sueños grandiosos y amor. Pero lo perdemos al crecer. Pensamos que la vida misma se resume al dinero, a lo material y abandonamos nuestra esencia.

El mensaje de Encantada es un corte directo y sarcastico al estilo absurdo que solía tener Disney de contar historias. Bailes, cantos, pajaritos volando, felicidad por doquier que hasta se hacía repugnante cual pastel con exceso de dulce. El ser humano está en evolución, y la revolución tecnológica le ha dicho a los cuentos de hadas de Disney: Hey, qué ridiculez es esa? Felices para siempre? Quien va a creerse semejante tontería cantada con coreografía y todo?. Los estudios Disney captaron el mensaje de la sociedad, porque Encantada, aún con sus canciones, bailes y demás parafernalia, de verdad que nos hace reir y creer, pero no creer en los cuentos de hadas con animales que cantan, mundo color de rosa y principes valientes, sino creer en que el amor auténtico existe y que los sueños son posibles dandole a nuestro rudo y tosco mundo un toque de fantasia.

jueves, 3 de enero de 2008

Llanto de Fin de Año, una emoción cargada de reflexion

Feliz Año 2008 para todo el mundo!!. Bueno, que buenas fiestas estas las de navidad y final de año donde la panza crece solo con el fin último de acrecentar la voluntad propia de querer rebajarla a penas entre el nuevo año. Si, la palabra "NUEVO" año supone varias cosas que muchos solemos tomar al pie de la letra como ese motor de cambio en la vida respecto al año anterior, en busqueda de una mejora personal para con nosotros y para con el prójimo. Esas bonitas promesas de fin de año que muy pocos logran cumplir a cabalidad, pues la vida sigue dando duro sin importar el año en el que estemos, y nos da siempre de formas diferentes. No es para nada una reflexión triste, sino una realidad muy pero muy cierta.



El simple hecho de llegar al final de un año suele despertar en muchas personas una ansiedad impresionante. A penas suenan las 12 campanadas del despertar del nuevo año, una emoción, que a veces se traduce en llanto, se apodera de muchas personas, abriendo paso a un despertar interior en la gente que tal vez pocas veces pudo verse durante el año anterior. Es el despertar de una reflexión que tal vez dure mucho, o tal vez dure muy poco. Es el llanto del que hablo que, ya sea de felicidad o tristeza, nos hace pensar finalmente de forma reflexiva contrastando nuestro pasado con el futuro incierto. Es el momento de tomar conciencia de nuestras acciones, de lo que nos pasó, de aquello que nos tocó el corazón, momento de pensar en los que estan con nosotros y en los que ya se fueron, para dar gracias a Dios por las bendiciones recibidas durante el año que se fue.



Lo malo de eso es que la capacidad que tenemos todos en ese momento de dar gracias a Dios por todo lo bueno y lo malo y reflexionar sobre ello, en muchos de nosotros no se traduce en agradecimiento diario a Dios por las constantes bendiciones que tenemos. Y de nuevo me incluyo en ese particular grupo de personas que no suele dar gracias "al de arriba" por lo que nos da cada día. Ya sea por equis motivo de nuestra ajetreada vida, pasamos por alto la simple bendición de estar vivos. Y esa, si señor, es una bendición diaria. Es cierto que el 31 de diciembre de cada año nos sentimos más vivos que nunca, y que nuestras energias siempre aparecen repotenciadas al comienzo del año nuevo, pero la realidad de las realidades es que aunque muchos lloremos y reflexionemos en ese corto día del adios de un viejo año, nuestra vida merece más de un día para ser vista con los ojos de la reflexión y la humildad de un agradecimiento a Dios por darnos un día mas de respiro vital.


Me he dado cuenta que escribiendo este blog no solo me he convertido en una persona más reflexiva sino también en alguien más espiritual. Y me alegra pues yo creo que mientras más reflexivos somos mas espirituales nos volvemos, pues empezamos a ver que tanto las pequeñas cosas de la vida como las muy grandes, traen consigo una lección de vida que solo Dios sabe poner de la forma más sutil y exacta en nuestro camino. El hombre siempre encuentra a Dios en cada puerta que la ciencia logra abrir, y pienso que podemos ir encontrandonos cada vez más con Dios con cada puerta que nuestra mente logra abrir hacia el mundo, hacia nuestra vida como seres espirituales.


Doy gracias a Dios por darme un año más de vida junto a mi familia y mis seres queridos, aunque las gracias por todos los días a veces se me pase por alto. Sorry Jefe

viernes, 14 de diciembre de 2007

Los Prejuicios Eternos

Yo siempre me he fijado que uno el ser humano es el unico ser vivo que es capaz de tropezarse dos y hasta tres veces con la misma piedra. El mismo error una y mil veces como una forma de querer aprender a trompicones y no a traves del analisis y la reflexion. Ojo, que no se vaya a creer que porque yo soy una persona reflexiva no me estoy metiendo en el mismo saco. A veces nuestra capacidad de reflexion no es suficiente para aprender cosas que por lo visto solo se aprenderan algún día cuando la pera de box de nuestro cerebro se rompa por haber llevado tantos golpes.


Errores humanos repetitivos hay millones, pero los más críticos son: 1) la creencia de que con guerra se pueden resolver los problemas del mundo, 2) que nuestros hijos no tienen por qué cometer nuestros mismos errores (cuando hay miles nuevos por cometer), 3) creer que el amor algun dia dejará de doler, 5) creer que la felicidad es un destino en el camino de nuestra vida cuando en realidad es una forma de recorrerlo, y otros tantos etcs, etcs. Pero el error particular en el que quiero hacer referencia, y que a partir de él se desprenden muchos otros, es el de los prejuicios hacia otros seres humanos. Juzgar antes de conocer, antes de ver, antes de saber. Lastimosamente, de la misma forma como nuestro cerebro cierra automáticamente las letras que no se ven bien en un documento borroso permitiendonos leer su contenido, a veces nuestra cabecita se pasa de maraca y "cierra" automáticamente el círculo que aparentemente envuelve a otra persona, creando consciencia, condiciones y características, basandose solo en pequeños retazos de información sobre ella.


El generar prejuicios hacia la gente es una condición tan arraigada y una respuesta tan automática de nosotros que ni siquiera cabe protestar por el hecho de que un error como ese lo sigamos cometiendo. Por otro lado, es lógico que seamos prejuiciosos en la vida si desde que nacemos somos bombardeados con prejuicios de todos tipos. Hace unos días visité a mi ahijado de 3 meses de nacido en Caracas y a mi compadre. En un momento en que conversabamos sobre el parecido del bebe, tanto en físico como en comportamiento, se nos ha escapado el comentario "ese va a ser igualito al padre de pasao", solo porque notamos que el bebe tiene ciertas manías similares de su padre en la forma de dormir y algunas muecas. Luego de eso me dije: - Uno el ser humano si tiene cosas -. ¿Como un bebé puede llegar a parecerse al pelo a su padre en cosas aun desconocidas tan solo por verle cómo duerme? Ese fue un comentario, que aunque jocoso, no deja de ser prejuicioso. Una cosa repetida mil veces se puede asumir como verdad y en un futuro se puede creer que un niño será algo que en verdad ni remotamente es.



Pero yo llamaría a prejuicios como ese benignos. Los prejuicios malignos considero que son aquellos que de algun modo desencadenan actitudes de desprecio y denigración hacia otra persona. Los discapacitados son los que sufren los mayores prejuicios de la gente por su condición de "inválidos". También sufren de eso aquellas personas que algunos se atreven a llamar "socialmente diferentes", como los homosexuales y la gente de raza negra o india. Irónicamente, son todas esas personas las que nos dan las mayores lecciones de vida y la enseñanza de que los prejuicios casi nunca dan en el clavo de lo que se cree.


Entonces, somos prejuiciosos pero para nada autocríticos. Por ende somos orgullosos y creidos. La ecuación está completa. Miramos hacia abajo a aquellos que "creemos" que estan abajo, pero en realidad nos llevan leguas de distancia delante de nosotros en aspectos que pocos conocemos o ponemos en practica, como la perseverancia, creer en los sueños, la fé, la superación y el logro de esos sueños.

Un ejemplo en carne viva de esos prejuicios hacia la gente que aparentemente esta "abajo" es el famoso programa de televisión American Idol, y sus sopotocientas copias que se han hecho alrededor del mundo. Este programa explora y explota el potencial del ser humano común haciendolo enfrentarse cara a cara con la oportunidad de su vida de lograr sus sueños, desafortunadamente teniendo que exponerse física y emocionalmente a la mirada destructiva de tres jueces pertenecientes a la gran maquinaria del mercadeo musical. Es como meter la cabeza en las fauces de un leon en un circo y esperar que con suerte al sacarla la gente te aplauda y ovacione. La diferencia es que en el circo el león siempre esta domado, y el actor siempre recibirá los aplausos. En Idol el león no está para nada domado, los aplausos no están garantizados y el gancho del programa es basicamente "destruir lo que no sirva y meter lo que sirve".


Y lo hacen muy bien. Los jurados reciben a miles de participantes sin talento para lo que les interesa y materialmente los destruyen emocionalmente. Es un - lárgate y no se te ocurra volver a pasar por aqui! -. De esos miles unos muy pocos talentosos logran pasar el ojo acusador y PREJUICIOSO del jurado y el público. Horas y horas de ver y entrevistar a gente - y payasos - que no tienen lo que se quiere (talento), ponen a jurado y público con las garras afiladas ante lo que traerá el proximo aspirante.


Pero el ser humano ve con los ojos y a veces se va por la tangente. En el programa "Britains got Talent", copia Inglesa de Idol, los Jurados recibieron una lección de que el talento cuenta más que la apariencia. Paul Potts, un vendedor de celulares en una tienda en el poblado de Port Talbot, inseguro y con una vida pasada bastante triste, se paró ente los jurados del programa (incluido el mordaz y destructor Simon Cowel) con la firme intención de cantar ópera. Su apariencia fìsica - regordete, con cara de inseguridad total acompañada de una mirada semi vizca y un diente roto producto de un accidente - y su vestimenta - un traje oscuro viejo y barato - , le dieron al elitista jurado y publico las herramientas para descuartizar visualmente a Potts antes de que este pegara la primera nota. El desprecio del jurado se notó en las cámaras. "Nessun Dorma", de Giacomo Puccini - y pieza por excelencia de Luciano Pavarotti por su complicado y espectacular agudo final - empezó a sonar en el escenario. En este video se puede ver lo que sucedio después:




La sorpresa fue tremenda, y la reaccion del público y el jurado ante tal interpretación, de verdad que eriza la piel. Un talento impresionante oculto en ese pequeño hombre falto de confianza pero deseoso de lograr sus sueños. Sin miedo al escarnio público por su apariencia se expuso, demostró y triunfó. Una lección más de que los prejuicios del ser humano pueden ser tan dañinos que solo bastó minuto y medio de interpretacion de Potts para que el rostro y actitud del jurado cambiara de escéptico desprecio a total admiración. Ya no importó la gordura, la mirada vizca, el traje viejo ni el diente roto. Potts era talento y del bueno. Se metió al publico en el bolsillo, y el resto de la historia es que este gordito no solo pasó a la siguiente fase, sino que ganó el concurso y firmó un contrato con Simon Cowel para su primer Disco llamado "One Chance". El disco ha vendido millones de copias en EEUU, Europa y Reino Unido. Otro diamante en bruto que al fin brilló.

La Naturaleza Humana es una cosa seria. Y la vida siempre nos dice: "se están equivocando", pero no le hacemos caso. Ojala todos fueramos mas como Paul Potts y menos como el jurado de "Britains Got Talent". Asi todos alcanzariamos nuestros sueños y lograríamos por fín la hermandad que tanto buscamos entre nosotros. Seríamos iguales, porque en verdad lo somos.

martes, 11 de diciembre de 2007

La Ley de la Atraccion vs Dios y el Destino


Hace unos días estuve leyendo unos articulos en internet sobre un tema bastante reciente pero que, según los escritores, tiene siglos de antiguedad. El tema trataba de una fuerza impresionante que, de acuerdo con el artículo, está intrínseca en todo ser humano, en el mero centro de su alma, y que es capaz de cambiar y revolver de manera radical todo el curso de su vida dependiendo de la forma en que se usa. La fuerza proviene de la mente, del corazón, de la concentración y el enfoque adecuado en justo lo que se quiere lograr en la vida. Según el artículo, si esta fuerza es utilizada correctamente y con sabiduría, todo en esta vida es posible con tal de pensarlo. Se le conoce como Fuerza o, según sus estatutos, como Ley de la Atracción. Es algo así como una versión más profunda del refrán que dice "piensa lo bueno, y se te dará". En este caso, el asunto no solo consiste en pensar lo bueno, sino en enfocar toda la energía vital hacia ese hecho positivo, imaginándolo como que ya estuviera sucediendo, creando con esto la energía positiva que será capaz de cambiar nuestro universo y dirigir todos los hechos de nuestra vida en esa dirección. Es algo impresionante de verdad, es como usar la famosa "Fuerza" que Obi Wan Kenobi le mostraba a Luke Skywalker en Guerras de las Galaxias, pero en un contexto más realista e igualmente interior y personal como el del personaje de la famosa saga.


Según el articulo, el ser humano está constantemente en su vida aplicando la Ley de la Atracción, solo que no se da cuenta. Al igual que en la Guerra de las Galaxias, la vida está hecha de un lado de la luz y un lado oscuro. El lado de la luz es el lado del triunfo, el logro, la satisfacción, la paz interior y la comunión en cuerpo y alma con lo que nos rodea. El lado oscuro es la parte negra y grotesca de la naturaleza humana. El rencor, la envidia, la ira, el miedo, el odio, el fanatismo son los caminos hacia ese lado que en nuestra realidad nos hunde en los pantanos de una vida llena de tristezas y sufrimiento.

Ambos lados llevan a un destino, tienen un final, y ese final esta definido por la forma de pensar que hayamos tenido en nuestra vida. Por lo tanto, esa Ley de la Atracción la hemos estado aplicando desde que nacimos, solo que "ni pendiente perro caliente". Y los años han pasado sin saber que muchos la hemos usado hacia el lado menos conveniente, el oscuro.


Uno no se da cuenta, pero para la mayoría de la gente es más fácil pensar que algo va a fallar a que algo va a funcionar. Es un pensamiento automático que nos hace decir: "es difícil", "tal vez eso no pase", "es imposible", "jamás sucedería". Todas estas ideas se cuelan con más facilidad que un: "por supuesto que sí lo lograré", "claro que tendré lo que quiero", "así será". Esas frases son típicas de otra famosa y jocosa ley conocida como Ley o Precepto de Murphy, que habla de que "todo aquello que de alguna forma pueda salir mal, eventualmente saldrá mal". Al principio da risa, pues el pesimismo exagerado de esa premisa resulta hasta chistoso, pero si nos damos cuenta y reflexionamos, vemos que mucha gente tiene dicha premisa como forma de vida. La conocida frase "me estoy riendo mucho hoy, mejor no lo hago porque mañana voy a llorar", o "piensa mal y acertarás" son dos de los ejemplos más tipicos y patéticos de la presencia de la Ley de Murphy en nuestras vidas. Según la Ley de la Atracción, todo lo que pensemos y sintamos lo atraemos hacia nosotros. Es como un imán cuyo magneto es nuestra mente y corazón. Por lo tanto, si la Ley de Murphy y sus frases son nuestro mejor modo de utilizar la Ley de la Atracción, estamos condenados al fracaso, a caer al lado oscuro de la vida.

Ahora; todos queremos ser felices y triunfar en la vida, y según la Ley de la Atracción todo parece tan sencillo como soplar y hacer botellas, nada más hay que concentrarse en todo lo positivo que queremos en nuestra vida y se nos dará. El pequeño problema está en que lo positivo no siempre florece, y lo negativo en nosotros abunda. Es nuestra naturaleza, por lo que se requiere una gran confianza en uno mismo y en esa Ley para verdaderamente invertir los polos del imán. Nuestro destino estaría definido por el uso correcto o incorrecto de esa Ley.

Pero ahora bien, utilizar algo como la Ley de la Atracción para definir nuestro destino presenta una ligera contradicción hacia otras cosas que también rigen nuestra vida, como por ejemplo Dios. La dirección de la Ley de Atracción es buscar que el ser humano crea en sus capacidades, y que su mente y concentración en lo que se quiere sea el motor principal del cambio en su vida y su universo. Busca la confianza y fe en uno mismo. Entonces, donde queda Dios?. ¿Que sería ahora de la frase: "Yo lo dejo en manos de Dios"?.


Habrán muchos cristianos y religiosos debotos que intentarán - si ya no lo han hecho - echar por tierra todos esos preceptos de esa fulana Ley de la Atracción donde el hombre todo lo puede y lo alcanza con solo pensarlo y desearlo. Según ellos, el unico capaz de eso es Dios, y nosotros, aunque hechos a imagen y semejanza de él, somos sus siervos en el camino de nuestra vida. Tenemos entonces la misión de servirle a Dios y sus mandamientos con el fin último de alcanzar la salvación a traves de ellos. No seríamos nosotros los capaces de definir nuestro destino, pues Dios ya tiene un plan trazado para cada quien, y cada hecho de nuestra vida tiene una razón divina de ser. De este modo, si compramos una casa o un carro, si viajamos por el mundo, si nos hacemos ricos, o por el contrario, nos roban nuestras cosas, lo perdemos todo y quedamos en la miseria; todo eso tiene una motivación divina ya pautada por nuestro Dios, sin importar si nuestro cerebro es del tamaño de un melón y es capaz de utilizar "La Fuerza" al maximo.

Por lo tanto, aunque interesante, la Ley de la Atracción para algunos religiosos luce como una pieza de rompecabezas que tiene dos patas y busca entrar en un espacio de tres patas. No cuadra del todo, asi como tampoco le cuadrará a los partidarios de la Atracción todas aquellas leyes de Dios que se supone deberían regir nuestras vidas. Para los religiosos, la Ley de la Atracción puede lucir como la forma más mundana de la expresión "podremos hacer lo que nos da la gana". Para los que yo llamo los "Atractores", la religión con sus leyes podría estar cuartando la libertad de decisión y de vida. No controlar tu propio destino puede ser una pesadilla para muchos, pero para otros, el saber que el Ser superior se ocupará de ello puede ser hasta cómodo. Por otro lado, controlar nuestra vida en todos sus aspectos nos dejaría al final irremediablemente solos ante la gran pregunta: ¿Por qué estamos aqui?". Los religiosos tienen su respuesta. Es Naturaleza Humana en su maxima expresión.

La Ley de la Atracción/La Ley de Dios. Aparentemente antagónicas, pero solo en concepto. La primera promueve la capacidad innata del ser humano de utilizar el poder de su espiritu y su alma para lograr cambiar su mundo hacia lo que desea lograr. La segunda nos muestra que solo Dios puede cambiar nuestro mundo si con oración, devoción y redención nos entregamos a él. Los religiosos recurren a Dios, en cambio los Atractores se valen de sí mismos.


Pero es nuestro anhelo por siempre tener la verdad absoluta lo que no nos permite ver la similitud tan especial entre estas dos Leyes. "La Fé mueve montañas" es un frase viejísima pero tan poderosa que con solo leerla es facil que nos demos cuenta donde está la relación entre la Ley de Dios y la Ley de la Atracción. Ninguna de estas dos supuestas leyes podría funcionar sin que cualquier deseo o petición venga acompañado en primer lugar por un acto de fé. Orarle a Dios en la noche para que permita que un familiar enfermo se recupere tiene la misma fuerza espiritual que el desear desde muy adentro y con mente positiva que ese familiar sane. El enfoque del deseo es distinto pero la fuerza que genera el cambio definitivo es la FE. Solo la fé mueve montañas, solo la fé puede cambiar el mundo, ya sea la fé en uno mismo y sus capacidades o la fé en Dios, solo la fé hace que el universo cambie, sin importar quién se encargó de cambiarlo.

Por eso yo considero que ningún hecho cientifico o teoría está exento de una presencia profundamente espiritual que sirve de motor para que este funcione y tenga sentido. Como seres espirituales no podemos desligarnos de eso aunque siempre intentemos tener una verdad absoluta materialmente inalcanzable. La fé surge de nuestros corazones porque tenemos alma, y cuando se manifiesta el alma del ser humano todo es posible, como la historia humana misma lo ha probado.

Ahora, con respecto al dilema del destino, para mi, y creo que para todos nosotros está bien claro que la sabiduría de Dios nos dió la vida para algo. Nos puso aqui por alguna razón. No estamos aqui solo porque "somos bonitos y bailamos bien", sino que hay un motivo. No tendría sentido que nuestra existencia fuera la misma que la de un loro que desde chiquito se la pasa en una jaula pegando gritos hasta que los años de su vida se gastan y muere. Sería una existencia vacía además de patética. No. Yo creo que Dios nos dió una prueba, un examen que cumplir y aprobar en nuestra corta vida. Y por supuesto el examen no es nada facil. Dios nos puso aqui con las mayores de nuestras virtudes ocultas en el fondo de nuestra alma, y con las peores de nuestras cualidades a flor de piel. Por qué sucede esto? Mi opinion es que ahí está la prueba para nosotros. Pienso que fuimos concebidos así porque nuestra misión en esta vida es descubrirnos a nosotros mísmos a plenitud y cambiar el curso de nuestra existencia, que por tendencia inicial de nacimiento nos llevará al lado oscuro - porque el ser humano por naturaleza es cruel, envidioso, orgulloso y egocéntrico - y redireccionar con Fé nuestra vida hacia el lado de la luz, hacia el lado de la paz interna, la paz espiritual, la paz con Dios.