jueves, 3 de enero de 2008

Llanto de Fin de Año, una emoción cargada de reflexion

Feliz Año 2008 para todo el mundo!!. Bueno, que buenas fiestas estas las de navidad y final de año donde la panza crece solo con el fin último de acrecentar la voluntad propia de querer rebajarla a penas entre el nuevo año. Si, la palabra "NUEVO" año supone varias cosas que muchos solemos tomar al pie de la letra como ese motor de cambio en la vida respecto al año anterior, en busqueda de una mejora personal para con nosotros y para con el prójimo. Esas bonitas promesas de fin de año que muy pocos logran cumplir a cabalidad, pues la vida sigue dando duro sin importar el año en el que estemos, y nos da siempre de formas diferentes. No es para nada una reflexión triste, sino una realidad muy pero muy cierta.



El simple hecho de llegar al final de un año suele despertar en muchas personas una ansiedad impresionante. A penas suenan las 12 campanadas del despertar del nuevo año, una emoción, que a veces se traduce en llanto, se apodera de muchas personas, abriendo paso a un despertar interior en la gente que tal vez pocas veces pudo verse durante el año anterior. Es el despertar de una reflexión que tal vez dure mucho, o tal vez dure muy poco. Es el llanto del que hablo que, ya sea de felicidad o tristeza, nos hace pensar finalmente de forma reflexiva contrastando nuestro pasado con el futuro incierto. Es el momento de tomar conciencia de nuestras acciones, de lo que nos pasó, de aquello que nos tocó el corazón, momento de pensar en los que estan con nosotros y en los que ya se fueron, para dar gracias a Dios por las bendiciones recibidas durante el año que se fue.



Lo malo de eso es que la capacidad que tenemos todos en ese momento de dar gracias a Dios por todo lo bueno y lo malo y reflexionar sobre ello, en muchos de nosotros no se traduce en agradecimiento diario a Dios por las constantes bendiciones que tenemos. Y de nuevo me incluyo en ese particular grupo de personas que no suele dar gracias "al de arriba" por lo que nos da cada día. Ya sea por equis motivo de nuestra ajetreada vida, pasamos por alto la simple bendición de estar vivos. Y esa, si señor, es una bendición diaria. Es cierto que el 31 de diciembre de cada año nos sentimos más vivos que nunca, y que nuestras energias siempre aparecen repotenciadas al comienzo del año nuevo, pero la realidad de las realidades es que aunque muchos lloremos y reflexionemos en ese corto día del adios de un viejo año, nuestra vida merece más de un día para ser vista con los ojos de la reflexión y la humildad de un agradecimiento a Dios por darnos un día mas de respiro vital.


Me he dado cuenta que escribiendo este blog no solo me he convertido en una persona más reflexiva sino también en alguien más espiritual. Y me alegra pues yo creo que mientras más reflexivos somos mas espirituales nos volvemos, pues empezamos a ver que tanto las pequeñas cosas de la vida como las muy grandes, traen consigo una lección de vida que solo Dios sabe poner de la forma más sutil y exacta en nuestro camino. El hombre siempre encuentra a Dios en cada puerta que la ciencia logra abrir, y pienso que podemos ir encontrandonos cada vez más con Dios con cada puerta que nuestra mente logra abrir hacia el mundo, hacia nuestra vida como seres espirituales.


Doy gracias a Dios por darme un año más de vida junto a mi familia y mis seres queridos, aunque las gracias por todos los días a veces se me pase por alto. Sorry Jefe

1 comentario:

Cordovita Moreno dijo...

:) wow impresionante!Feliz año para ti también David :)